El Langoy Miércoles, 24 mayo 2017

Yuyachkani estrena Discurso de Promoción, porque el bicentenario se acerca y la memoria se escapa.

Uno de los rasgos que ha definido a Yuyachkani durante décadas ha sido la opción por un teatro comprometido ideológicamente, con una clara misión ejemplarizadora y un discurso pedagógico preciso, sin desmedro de la calidad del texto o de la propuesta escénica.

Discurso de promoción responde a lo descrito en el párrafo previo, un texto de creación colectiva en que los yuyas han trabajado durante más de un año con distintos artistas multidisciplinarios; la idea que articula toda el montaje es la cercanía al bicentenario de la república. A partir de ahí, elige la forma de una promoción escolar, a puertas de salir a la vida, preparando el discurso que cerrará su etapa escolar y constituirá el grueso de la obra.
Buena parte de la obra es la reproducción de una kermese escolar, lo que en realidad constituye una preparación para lo que vendría a ser el cuerpo central de la puesta en escena; el discurso en sí.

Este discurso escolar decide apelar a la memoria, y es a partir de aquí en que el montaje adquiere tintes bastante ominosos, juntando instantáneas de distintos momentos de la historia; jugando especialmente con la sensación de país como proyecto inacabado y fallido por diseño hasta llegar al periodo del 80 al 2001, donde se hace una lectura de la violencia del periodo, incidiendo en hitos sencillos de comunicar:

  • Los perros colgados en el centro de Lima.
  • La matanza en los penales.
  • Esterilizaciones forzadas.
  • Incursiones militares en la sierra.
  • La violencia terrorista.

Convirtiendo de a tantos la kermese, o el final de ella, con los personajes elegidos, en una suerte de corte esperpéntica que interactúa con el público, obligándolo a estar continuamente en movimiento, trasladando la incomodidad que pretende trasmitir el discurso, a una incomodidad física.

Imposible ser indiferente ante la nueva creatura de los Yuyas, que a más de 35 años de los músicos ambulantes, siguen fieles a su discurso y al uso de su producción como vehículo de su cosmovisión.

De ahí que Discurso de Promoción, al igual que muchos de los montajes del grupo, podría ser acusada por algunos como vehículo de una serie de valores que han sido derrotados por la historia, cuando en realidad debe ser atendida como algo que es más preciso:

Una obra que no busca dar respuestas a nada, busca recordar hechos, o presentarlos y espera que, con la resaca del aluvión de sensaciones, te hagas las preguntas correctas.