El Langoy Domingo, 10 marzo 2019

Mi capitana, tu capitana, nuestra capitana.

Esta review está firmada por Roberto Bustamante, AKA “El Morsa”, amigo del podcast e invitado ocasional del mismo.

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“La mejor película de superhéroes de toda la vida”, hija de siete años.

Esta es una reseña a dos días de ver Capitana Marvel (protagonizada por Brie Larson). La primera parte es spoiler-free, luego de la señal vienen los spoilers.

Hasta que llegó el día en el que pudimos ver por fin a la superheroína más poderosa del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU). Tardó un poco en llegar. Tuvo que pasar mucho, también entre idas y venidas corporativas entre Marvel y Disney.

¿Funcionaría una película donde el personaje central fuera una superheroína?

¿Y donde además no hubiera ni una trama absolutamente romántica?

¿Dónde apareciera ni un hombre a robarle el protagonismo al final?

(Wonder Woman, te estoy mirando, también a ti Rogue One). Por sobre otras historias de las franquicias más importantes hoy en día, la Capitana Marvel se alza más alto.

No es tampoco la mejor película del MCU (ese título, para mí, está dividido entre Black Panther y Thor: Ragnarok). A diferencia de otras, no tiene un estilo visual deslumbrante, una puesta en escena espectacular, una ambientación impresionante. De hecho, visualmente es regular. Pero cumple con varias cosas que la hacen, en otro sentido, más valiosa.

En primer lugar, la presentación del personaje de la Capitana Marvel. Cuando la hayan visto, se darán cuenta de que su poder no solamente radica en todo lo extraordinario que puede ser, sino en lo que significa para su universo. Ella es un símbolo de esperanza. Ella lo puede todo. Allí donde Wonder Woman fallaba como historia (su apoyo en el personaje masculino de su afecto), la Capitana se apoya en su mejor amiga de toda la vida, la piloto Maria Rambeau (una correcta Lashana Lynch) y su nuevo mejor amigo (ahorita llegamos allí), el coronel Nick Fury (nunca más divertido y suelto en el MCU Samuel L. Jackson).

En segundo lugar, la relación de cop buddies que construye con Nick Fury. Casi emulando las películas de Arma Mortal o la tercera de Die Hard (en la que participó Jackson), la química que se da entre ambos actores es lo que sostiene buena parte de la cinta, desde que ambos se encuentran. “Yo reconozco a un soldado rebelde”, le dice Fury a la Capitana. Sí, hasta en eso se sintió la vibra noventera. Hay humor sí, pero sostenido en los hombros de ambos actores y sus miradas y risas.

Los mensajes de poder y empoderamiento de una superheroína se dan a través de toda la historia, hasta el momento en el que la Capitana se enfrenta al villano de la historia. La frase que suelta Marvel quedará en la memoria de muchos, pero sobre todo de muchas, de las miles de niñas que fueron a ver la película.

Ahora, como dije, no es una gran cinta. Es más una película de momentos. Se lucen mucho Ben Mendelsohn como el líder Skrull y Jude Law como Yon-Rogg, líder de un escuadrón Kree. Y no olvidemos a Annette Benning. Quizá si no fuera por el cast (acertadísimo) la película decaería harto. Y no serviría un punto de partida optimista para la siguiente fase de las películas del MCU.

Bienvenida, Capitana.

*** Ahora vienen los spoilers. No pases de aquí si no se has visto la película antes *** 

Sombréalo para que puedas leerlo:

La historia, como señalé, comienza lento. Hasta el momento en el que Fury y Marvel se juntan y comienzan a perseguir a los Skrull y a investigar el misterio de una científica que estos últimos persiguen, hay muchos diálogos, algo de acción no muy ordenada. Apenas los dos protagonistas comienzan su relación de cop buddies la película toma vuelo.

Y así llega el momento del giro de la historia. Los malos no eran malos, y los buenos no eran buenos. No es un giro tampoco original. Ya en otras historias (historias de cop buddies, de espías, de guerra) los protagonistas se dan cuenta que el supuesto culpable no es otra cosa que una víctima. Y Marvel descubre que en realidad nunca le habían entrenado para dominar sus poderes, sino que más bien ella estaba siendo controlada, tanto para ser un arma de destrucción como para dominarla a ella. De allí la metáfora de verla levantarse toda vez que alguien (amigos hombres, su padre, sus colegas hombres en el ejército) le decía que se quede en el suelo. Ella se levanta y resuelve todo sin problema. No tiene que demostrarle a nadie nada. “No tengo por qué demostrarte nada”, le dice a su antiguo mentor (y también a los hombres fan tóxicos). Es un subtexto muy obvio, y tampoco tenía por qué ocultarse. De igual modo, la metáfora de los skrull y los exiliados del mundo de hoy, buscando un lugar en el universo, frente al terrible imperio Kree. Es claro lo que Marvel-Disney nos quiere presentar y no está mal. El cine desde siempre ha querido ser aleccionador.

Y llega así el momento que todos estábamos esperando. En el “presente” del MCU, los héroes están devastados y pasando por su peor momento. Miran el beeper que, no lo saben, Marvel le entregó a Nick Fury, esperando algo, una señal, alguien que responda desde el otro lado. Y aparece la Capitana preguntando por su viejo compañero. “¿Dónde está Nick Fury?”, dice Marvel, con otro traje, otro peinado, porque han pasado más de veinte años desde aquella aventura.

Como en otras películas del MCU, aparece una gema del infinito, la del espacio, la que alguna vez tuvo en su poder Red Skull, y aquí pasa a las manos de la dra. Lawson (la original Mar Vell) y luego a Nick Fury, funcionando como una suerte de precuela de Avengers 1. Es también importante ver que en una suerte de guiño a la otra película de origen del MCU, sobre el Capitán América (el líder de estas primeras fases de este universo), descubramos que el nombre de Avengers se deba a la Capitana. La primera vengadora, literalmente.

Con la Capitana Marvel se cierra el primer ciclo de diez años del MCU. Y se inicia otro, alucinantemente nuevo. Cósmico.

Sí, la mejor película de superhéroes de toda la vida.

¿Y vieron que la estrenaron justo para el #8M?